
La coordinación entre arquitectos y property managers (o administradores de fincas) es el engranaje que permite que las obras se desarrollen sin tensiones ni sobrecostes. En Valencia, donde la rehabilitación de locales y la transformación de oficinas son frecuentes, contar con ambos perfiles garantiza seguridad jurídica, eficiencia y calidad.
1. ¿Por qué es clave esta coordinación?
El rol del arquitecto
Los arquitectos no sólo dibujan planos. En una empresa de reformas se encargan de la planificación de espacios, la gestión de presupuestos y la supervisión de obras. Además, coordinan a todos los profesionales implicados (ingenieros, contratistas, electricistas, fontaneros, diseñadores, etc.) para que trabajen en sincronía. Su presencia garantiza el cumplimiento de normas, la tramitación de licencias y la resolución de problemas inesperados.
El rol del property manager o administrador de fincas
El gestor inmobiliario actúa en nombre de la propiedad: gestiona la documentación legal, evalúa las necesidades de la reforma, licita servicios y supervisa cada fase. Un property manager debe coordinar las obras, organizar y supervisar las actuaciones aprobadas. También se encarga de tramitar permisos y controlar los costes para informar a los propietarios. En comunidades de vecinos, el administrador de fincas garantiza que las obras cuenten con permisos y se ajusten a la normativa, coordina con técnicos y empresas contratistas y gestiona el acceso a zonas comunes. Además, comunica a los vecinos la duración y condiciones de las obras y vigila que se respeten plazos y contratos.
2. Beneficios de la coordinación
Una coordinación efectiva entre arquitecto y property manager aporta múltiples ventajas:
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Planificación integral: el arquitecto diseña y coordina; el property manager supervisa la implementación y controla el presupuesto. Ambos elaboran un plan realista de actuaciones, calendario y gastos.
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Selección de proveedores: el administrador busca empresas fiables y competitivas, mientras que el arquitecto valida que cumplan con los estándares técnicos y de diseño.
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Cumplimiento legal: el arquitecto se encarga de la gestión de licencias y normativa de edificación, y el property manager verifica que los permisos estén al día, gestionando licencias y contratos.
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Control de calidad y tiempos: el arquitecto dirige la obra y asegura que los trabajos se ejecuten según los planos y estándares; el property manager supervisa hitos, certificaciones y plazos.
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Comunicación centralizada: ambos perfiles actúan como interlocutores únicos para la empresa o la comunidad. Informan sobre avances, resuelven dudas y gestionan incidencias.
3. Buenas prácticas para colaborar con éxito
3.1 Definir roles y responsabilidades
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Contratos claros: establecer en el contrato quién se encarga del diseño, quién dirige la obra y quién controla los recursos.
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Documentación compartida: utilizar herramientas colaborativas (BIM, plataformas de gestión) para que todos accedan a planos, licencias, presupuestos y cronogramas.
3.2 Planificación conjunta
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Diagnóstico y alcance: antes de iniciar, el arquitecto identifica necesidades y el property manager evalúa los recursos disponibles.
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Presupuesto y financiación: el administrador controla el presupuesto y financiación, comparando propuestas y gestionando ayudas.
3.3 Selección y coordinación de proveedores
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Búsqueda de empresas de confianza: el property manager selecciona proveedores con garantías de calidad y precios competitivos.
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Supervisión técnica: el arquitecto verifica que los proveedores cumplan los estándares y que los trabajos se ajusten a los planos.
3.4 Gestión de permisos y normativa
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Tramitación de licencias: el arquitecto prepara el proyecto técnico y presenta las solicitudes de licencia.
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Control administrativo: el property manager asegura que se obtengan todos los permisos municipales y comunitarios y que se respete la legislación vigente.
3.5 Comunicación y gestión de vecinos/usuarios
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Información transparente: el administrador de fincas informa a los propietarios o empleados sobre plazos, condiciones y avances.
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Atención a incidencias: ambos perfiles deben gestionar quejas, resolver problemas y mantener un clima de confianza.
3.6 Mantenimiento y post‑obra
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Plan de mantenimiento: tras la reforma, el property manager coordina las tareas de mantenimiento preventivo para prolongar la vida útil de las instalaciones.
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Evaluación y optimización: el arquitecto revisa el resultado final, detecta mejoras y asesora sobre nuevas intervenciones.
4. Conclusión
La coordinación entre arquitecto y property manager es un factor determinante para el éxito de una reforma empresarial o comunitaria. Mientras el arquitecto aporta creatividad, control técnico y visión espacial, el property manager asegura que el proyecto se ejecute legal y financieramente de forma correcta, cuidando los intereses del propietario.
En MDF Construcción apostamos por equipos multidisciplinares que trabajan de la mano con property managers y administradores de fincas para ofrecer proyectos llave en mano en Valencia. De este modo, nuestros clientes disfrutan de reformas sin sobresaltos y con total transparencia.


